La normativa de prevención lo aprueba, pero mucho ojo…

¿Se pueden compartir EPIS como un arnés, gafas, cascos o cuerdas con otros compañeros de trabajo?

Quizás le has prestado un el casco a tu compañero de jornada cuando hacéis trabajos verticales. O hay unas botas de agua en la empresa y se las pone “el que le toque limpiar”…

Vamos a ver hasta qué punto está permitido por Ley (o no) compartir equipaciones de seguridad en el trabajo.

Qué dice la normativa acerca de compartir EPIS

Tal y como vemos en la definición de EPI, los equipos para la protección individual de los trabajadores deberían (en teoría) ser eso, individuales y personales. Sin embargo, por pura lógica y además, respaldado por Ley que es lo que seguro que os deja más tranquilo, en el RD 773/1997 en el art.7 apartado 3 nos dice lo siguiente:

“Si las circunstancias exigiesen la utilización de un equipo por varias personas, se adoptarán las medidas necesarias para que ello no origine ningún problema de salud o de higiene a los diferente usuarios”.

Por tanto, parece ser que por norma se entienden ciertas excepciones y causalidades del mismo trabajo, por ejemplo, es obvio que, si el compañero no dispone de arnés o de cuerda de seguridad, debemos dejársela para un momento puntual.

Sin embargo, todo esto no quita para que, en la reincidencia, la empresa esté cayendo en una negligencia al ser ella la responsable de entregar a los usuarios “los medios necesarios para realizar su labor con la mayor precisión, eficiencia y seguridad posibles”:

En resumen, está permitido compartir EPIS con otros usuarios siempre y cuando esto no sea la norma sino la excepción, y sobre todo, bajo la suposición de que no se va a incurrir en poner en riesgo la salud de los usuarios al realizar esta práctica.

Por ejemplo, en el caso de arneses de seguridad, se espera de la empresa que mantenga una limpieza correcta y revisiones periódicas de los EPIS.

¡Nada de tener los arneses llenos de pulgas!

Finalmente, si en tu empresa soléis compartir los equipos de seguridad más de la cuenta los trabajadores “dadas las circunstancias”, se recomienda que éstas estén debidamente justificadas y documentadas, por ejemplo con:

  • Un certificado de conformidad de los EPIS
  • Revisiones periódicas, limpiezas, auditorías de los medios de acceso

Así en caso de accidente, el hecho de compartir EPIS entre trabajadores no se estime como negligencia por parte de la empresa.

¿Debería comprar un equipamiento de protección por cada uno de mis trabajadores?

Pongamos un ejemplo: Juan es empresario, y se pregunta si debe comprar una equipación especial para la realización de limpiezas (un traje de agua y botas) una vez al año. En este caso, no es necesario que compre un kit de protección completo para cada trabajador, sino que se entiende que los EPIS se compartan entre los usuarios que vayan a realizar la tarea.

Eso sí… Juan debe asegurarse de que el traje y las botas estén en un estado perfectamente limpio y sin perder la capacidad de proteger al usuario antes de entregarlo a cualquier empleado.

Como veis, la clave está “en la prevención de los riesgos” y no en otra cosa.

Lo importante es prevenir el riesgo de enfermedades infecciosas debido a la costumbre de compartir algunos materiales o equipos y dispositivos, por ello en teoría son “individuales”.

No es cuestión de ahorrarse el dinero, es lógica. Claramente, si un operario adquiere una enfermedad infecciosa y se lo pega a los demás, imagina el caos.

Es por eso que si queremos compartir epis, antes debemos ser limpios, higiénicos, correctos y ordenados en el centro de trabajo, no por nada, sino por salud, y ya que estamos, por cumplir con la Ley.

Y que pasa si comparto el arnés de seguridad

En cierto modo y como dice la normativa, “las circunstancias se comprenden”. Obviamente hay casos y casos y lo que debemos siempre es atender:

  1. La prevención de riesgos
  2. La lógica
  3. La practicidad

Peeeero… ¿Qué pasa con los arneses de seguridad o equipaciones de trabajos en altura?

Pues que este tema es mucho más delicado que contraer conjuntivitis.

Como bien dice la norma, siempre y cuando se cuiden los aspectos de higiene y se hagan revisiones y comprobaciones no habrá problema.

Pero ¿qué pasa si un operario tiene un desgarro en el arnés y ni se da cuenta? Si el chico presta el arnés a un compañero y no dice nada, ya habremos perdido el control sobre la capacidad del dispositivo anticaída para ejercer su función.

Por tanto,…

¡No compartas los dispositivos anticaída! Cómprate el tuyo. Ya sabes dónde hacerlo 😉