El síndrome del arnés tras quedar inconsciente debido a una caída grave

Este es tan solo uno de los tantos casos reales de accidentes de trabajo que se producen en España cada semana, y que conlleva consecuencias fatales para el trabajador.

‘Te encuentras colgado sobre una de las plataformas, a una altura de casi 4 plantas… no parece tanto, pero sabes que un mal movimiento o una casualidad en ése momento podrían ser mortales.

Los momentos que viví no se los deseo a nadie.»

Estas son las palabras de Daniel tras haber sufrido uno de los momentos más tensos de su vida.

A mitad de una larga jornada de trabajo, sufrió una caída desde una de las plataformas tras golpearse en la cabeza con un saliente que bien podría haberle costado la vida, aun quedando suspendido de su arnés, sobre todo porque pasó varios minutos inconsciente.

Daniel ha querido contarnos su experiencia y algunos de los síntomas que notó.

‘Como es lógico, no recuerdo nada más que el golpe que me di; Creo que me despertaron los gritos de mis compañeros, y es cuando empiezas a ponerte muy nervioso.’

Accidentes como el de Daniel no acaban en muerte gracias a instalaciones profesionales de líneas de vida en terrazas, azoteas y cubiertas.

Daniel nos comenta también que se le pasaron muchas cosas por la cabeza, y se dió cuenta de todo eso que le enseñaron en las formaciones a las que ha acudido a lo largo de su trayectoria como trabajador vertical.

‘Te aconsejan y te forman acerca de los estados de vértigo, la importancia de la respiración profunda y pausada, … La concienciación en la PRL y todo eso, cobran sentido cuando tu vida pende de la cuerda y de tu arnés.’

‘Pasamos toda nuestra vida laboral trabajando y equipándonos’, pero casi nunca tienes en mente la posibilidad de que realmente vaya a suceder alguna cosa que pueda ponernos en peligro. Portando tu equipo anticaídas es improbable que nada malo pase.

Y entonces es cuando sucede.

¿Qué es exactamente el síndrome del arnés?

Veamos la definición que se suele aportar para terminar de entender el concepto, aunque desde luego no hay nada mejor que una imagen para realmente comprender el impacto y la peligrosidad que conlleva quedarse colgado en una mala posición.

El síndrome del arnés sucede cuando un individuo queda suspendido en el vacío, sujeto de la cuerda por su arnés en «posición inerte», es decir, con las extremidades por debajo de la horizontal del tronco, en suspensión inerte.

formacion proalt escalera

Como podéis ver en la foto, sumando la situación que describimos anteriormente, en la que un compañero, tras caerse, además sufriese una serie de golpes, contusiones, cortes, rotura de algún hueso o lo que es peor, un golpe en la cabeza, éste quedaría suspendido de forma inerte, sin conciencia.

Esto supone que el cuerpo no tiene manera alguna de moverse, dado que no hay consciencia y el trabajador queda completamente dormido sin cuidar la posición en la que se encuentran sus brazos o sus piernas.

Efectivamente, el absorbedor de energía le ha salvado de una muerte segura, ¿pero realmente está a salvo de cualquier peligro? Ya vemos que en ocasiones no.

Otras formas de llamar al síndrome del arnés

También se conoce este riesgo con otros términos como:

  • mal del arnés
  • shock ortostático
  • trauma por suspensión
  • síndrome ortostático
  • harness hang syndrome (HHS) (en inglés)

¿Qué se siente en esos momentos?

Volvemos al relato de Daniel, que nos cuenta algunos de los síntomas que notó: ‘A medida que tu ritmo cardíaco aumenta, el instinto de supervivencia de tu cuerpo se activa.’

‘También se te pasa por la cabeza aquello que te decían del síndrome del arnés, que incluso con el equipo puesto, estando en suspensión, pero cayendo mal, podrías quedarte dormido por falta de riego sanguíneo en caso de que te aprieten mucho las cinchas del EPI, por muy caro y de marca que sea.’

Y es que cuando estás colgado de las cuerdas, los operarios suelen sentirse muy vulnerables y expuestos.

‘Además, hay que tener en cuenta una de las cosas más desagradables que se sienten en esos momentos, que son los hormigueos y las cosquillas y que a pesar de ser una sensación que no es dolor, que incluso parece mitigarlo, por dentro piensas que es algo muy raro y que no debería de sucederse algo así.’

Sientes que se te duermen las piernas, pero sabes de sobra que algo malo está pasando.

El síndrome ortostático y otras afecciones derivadas de quedarte colgado con el arnés

Según la información clínica disponible de algunos casos sucedidos sabemos que los síntomas inmediatos de perder la movilidad en las piernas y de que la sangre no fluya a través de las extremidades inferiores es precisamente la conocida fase de disestesia o hipoestesia, que es un enrojecimiento de la piel dada la cantidad de sangre que se acumula en los pies y muslos.

La hipoestesia concretamente es detectada por ejemplo en la cara, cuello y manos, como una palidez debida a ciertos niveles de asfixia.

En términos generales, y tal como comentaba Daniel: ‘la sensación es como si la pierna quedara acorchada según algunas causas, hormigueo en el cuerpo por falta de oxígeno, en pacientes de ansiedad nervioso.’

¿Cómo empiezan los primeros síntomas?

En definitiva, supone una falta de riego sanguíneo a los órganos vitales.

Por un lado, se produce el entumecimiento de los pies y piernas, y se ha documentado la aparición de síntomas como parestesia (cosquilleo, calor o frío que experimentan en la piel ciertos enfermos del sistema nervioso o circulatorio) náuseas, taquicardia, dolor intenso, disminución del nivel de conciencia, etc.

«En general, se pierde el control porque te encuentras suspendido en el vacío, y te dejas llevar, como si acabaras de morir, pero ahí sigues, haciéndote a la nueva situación.»

«Ni hablar si se ha sufrido algún tipo de contusión, como me pasó a mi, porque que te deja como traumatizado

¿Cuándo comienzan a aparecer los primeros síntomas?

Los primeros síntomas suelen comenzar a aparecer tan solo 5 minutos tras quedar en posición suspendida.

Ésa es la razón principal por la que se recomienda especialmente para trabajos en altura, disponer de una condición física acorde al nivel de esfuerzo a la labor a realizar.

Es por esto que se recomienda especialmente para este tipo de trabajos con riesgo de caída disponer de una condición física acorde al nivel de esfuerzo a la labor a realizar.

Es importante que conozcamos que factores como la imposibilidad de mover las piernas, la deshidratación, la hipotermia, el dolor, la fatiga, los antecedentes de enfermedad cardiovascular o respiratoria y el estado de inconsciencia aumentan el riesgo de padecer el síndrome del arnés.

¿Cómo funciona la circulación?

La circulación de la sangre es algo invisible para nosotros, pero es una realidad y existen algunas acciones que, aunque no nos demos cuenta podrían estar castigando nuestro cuerpo de forma que no dejemos que la sangre fluya de la manera correcta, como cuando las chicas cruzan las piernas al sentarse durante horas, eso es muy perjudicial.

Teniendo en cuenta estas diatribas, tenemos que tener en cuenta el cerebro u otros órganos como riñones o hígado, que ante una falta de oxigenación correcta podrían provocarnos caídas de tensión, desvanecimientos o desmayos repentinos.

¿Cómo evolucionan estos síntomas?

En caso de que no se le dé una salida a la situación y la víctima no reaccione ni sea atendida, los síntomas pueden empeorar rápidamente (¡hablamos de minutos!).

Según comenta Daniel: ‘El peor problema es que es imposible saber a ciencia cierta cuando se vuelve alarmante la situación, porque tú estás ahí, inmóvil y tratando de mover el trasero y las piernas sólo porque te lo están diciendo los compañeros, pero no sabes si lo estás haciendo bien, mal o si te va a pasar algo de un momento a otro.’

Es muy importante, como decíamos anteriormente, llamar la atención de la víctima y acompañarla emocionalmente, sobre todo ante ataques de pánico o síntomas de ansiedad grave.

‘Cuando logré estar de nuevo consciente, me asusté muchísimo al notar la rigidez de mis piernas.’ Es increíble la rapidez con la que se presentan los síntomas una vez que la persona se encuentra suspendida.

Lo más evidente es que, una vez que han hecho su aparición los primeros síntomas, la víctima no puede reaccionar y en pocos segundos los síntomas empeoran.

La muerte del accidentado parece ser inevitable si no es descolgado rápidamente.

Finalmente, la falta de riego sanguíneo podría matar o causar una lesión cerebral a quien lo sufre, y más si uno está inconsciente y no puede seguir las instrucciones de un compañero o un equipo de rescate.

¿Cómo elegir nuestro arnés para prepararnos ante este tipo de casos?

Daniel es un experto de los trabajos verticales, y es interesante conocer la opinión de alguien que está acostumbrado a lo largo de su carrera profesional, a valorar distintos equipos y elegir de forma consciente sus propios EPIS, no como un trabajador por cuenta propia al que se le entregan los equipos de protección laboral por parte de la empresa.

‘Es importante asegurarse de que se use un arnés de cuerpo completo y que el ajuste no sea demasiado apretado o demasiado suelto.’ dice Daniel.

Lo que solemos hacer nosotros es simplemente meter la mano cuando el arnés lo tenemos colocado, entre la pierna y la cincha textil, o probar el ajuste de las hebillas, para cerciorarnos de que nos cabe la mano plana, pero no con el puño cerrado.

Hoy en día, la mayoría de los arneses están equipados con las correas de alivio unidas al arnés cerca de las caderas del usuario, como comentábamos anteriormente.

Cuando se suspende, el usuario necesita desplegar manualmente estas correas y colocar sus pies en los bucles creados.

Esto le permite estirar las piernas y aliviar la presión de los muslos para que su circulación sanguínea no se vea obstaculizada.

¿Qué dudas existen a día de hoy acerca de este tipo de trauma del arnés?

Existen algunos detractores que aseguran que es realmente improbable el hecho de que vaya a producirse un corte del flujo sanguíneo en dirección al cerebro en caso de producirse una caída como veníamos diciendo.

Sin embargo, no se trata de las consecuencias de la caída en sí, sino de la posibilidad de quedar inconsciente y colgando con la cabeza hacia atrás cuando tu arnés está enganchado de la hebilla ventral.

De hecho, el trabajador quedaría colgado como en la imagen:

trabajos verticales Madrid

Sin embargo, existen artículos médicos y casos de estudio que efectivamente prueban las evidencias de este tipo de casos extremos y que han constituido la causa de muerte del trabajador.

Para finalizar, podemos concluir con que es improbable que podamos hacer algo para evitar las caídas en altura de este tipo, debido a incidentes más cercanos a la casualidad que a la causalidad, a no ser que en las zonas de trabajo se lleven a cabo planes de instalación de barreras y barandillas de seguridad estrictamente homologadas por la normativa.

Es por ello que lo más consecuente es precisamente, tomar todas las precauciones posibles, estudiar bien el terrero, y hacer lo posible por realizar nuestro trabajo de la manera más profesional posible.

Daniel acababa su anécdota afirmando que: ‘Cuando he escuchado algún caso concreto, lo que se me viene a la cabeza es… Tanto esfuerzo y preparación profesional para finalmente…, acabar muriendo cuando el arnés y nuestro equipo ya nos habían salvado de la caída.’

Es triste y paradójico, así que es mejor estar preparado.

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